
¿Hasta qué punto nos influye la música de nuestros primeros años como personas, artistas y, en general, miembros del estilo de vida de un género en particular? Preguntémoselo a Parallx, DJ y productor afincado en Berlín, propietario del sello ISARN y apasionado de la música de mente abierta. Invitado por Theia Crush, Jonas actuará el 6 de abril en el club Oczki de Varsovia. Poco antes de su próximo concierto, hablamos sobre la música que marcó su infancia y sobre la fuerte actitud orientada al futuro que tiene. No solo en cuanto a sonidos, sino también a las ideas de mentoría que comparte con los talentos emergentes de ISARN.
Agata Omelańska: Hola, Jonas, ¡qué alegría tenerte aquí! Como tú también eres de los 90, igual que yo, y esta década es todo un hito en la historia de la música, quizá podríamos empezar con un pequeño viaje al pasado.
¿Podrías describir tu primer recuerdo relacionado con la música electrónica? ¿Qué ocurrió, cuántos años tenías y qué papel desempeñó en tu vida, tanto de niño como de artista?
Parallax: Mis primeros recuerdos de la música electrónica se remontan a mi infancia, cuando tenía unos 8 o 9 años. Por aquel entonces, tenía un radiocasete portátil, que se convirtió en una fuente constante de fascinación mientras jugaba con Lego. Sintonizar distintas emisoras de radio y grabar mis canciones favoritas en una cinta para escucharlas más tarde me divertía muchísimo.
Años después, mientras exploraba el sótano de mi padre, me topé con aquel viejo radiocasete. Me lo llevé a mi piso de Berlín y encontré una cinta llena de grabaciones de acid techno de finales de los 90; un hallazgo que, al principio, me dejó desconcertado. Sin embargo, al reflexionar sobre mi trayectoria como DJ y mi profunda afinidad por el techno de la vieja escuela, todo empezó a encajar.
Otro momento importante en mi trayectoria con la música electrónica llegó en 2008, cuando descubrí a Crystal Castles, cuyo sonido innovador y áspero influyó profundamente en el rumbo de mis propias inquietudes musicales.

Hip-hop de los 90, britpop, grunge, nu metal, industrial, R&B o neosoul, además de todo el abanico de sonidos de la música electrónica. ¿Qué escuchabas de niño o adolescente? Antes de adentrarte en la escena techno/rave, ¿qué música te llegaba más al corazón?
Durante mi infancia, mi mundo musical giraba principalmente en torno a los clásicos del rock de los 60 y a toda esa mierda hippie que escuchaba mi padre. Desde The Rolling Stones hasta Jimi Hendrix, Eric Burdon & The Animals y Jefferson Airplane. Una reliquia muy querida de aquellos primeros años es una cinta de The Rolling Stones, un regalo de mi padre por mi sexto cumpleaños, que influyó profundamente en mi trayectoria musical.
De adolescente, mi pasión por el rock perduró, alimentada en parte por mi afición al skate. Descubrí música nueva gracias a vídeos de skate como «This is Skateboarding», de Emerica (2003). Incluso ahora, escuchar esas canciones me transporta a los años dorados de la adolescencia y a disfrutar sin más del mundo del skate. ¡Echo de menos aquellos tiempos!
En la última etapa de mi adolescencia, mis gustos musicales se desplazaron hacia el punk rock, y encontré consuelo en la energía cruda de bandas como The Misfits, The Dickies, Johnny Thunders y The Stooges. Aunque de vez en cuando iba a conciertos punk, mi carácter introvertido a menudo me impedía disfrutarlos plenamente. La música electrónica siguió estando en un segundo plano durante mi adolescencia, porque no tenía la fuerte conexión con el skate que definió buena parte de mi exploración musical en aquella época.
Esta fusión también explica mi afinidad por el EBM, ya que encarna la energía cruda del rock dentro del universo del techno. Sin embargo, últimamente he estado explorando un espectro más amplio de géneros, lo que ha dado lugar a un repertorio musical más diverso, en el que las influencias del rock no son tan evidentes a primera vista. Me cansé un poco de esta música «malvada». Ahora necesito que mi música tenga un poco más de alegría.
¿Cómo te influyeron más adelante estas primeras inspiraciones? ¿Cómo moldearon tus gustos y te llevaron a producir música? ¿Y cómo te condujo todo esto al proyecto Parallx?
La influencia de esta música en mi trayectoria como productor se nota en mi estilo. Mis producciones suelen ser ásperas y tener mucha distorsión, una característica especialmente marcada en mis primeros trabajos, como los que publiqué en R Label Group. Por ejemplo, el remix que hice para Radical G (R Label Group, 2021) y el tema «Ehre», que grabé con Chris Tnebris en 2020, combinan a la perfección el techno con mis raíces en la música rock.
En realidad, hay algunos motivos por los que te he preguntado tanto sobre los 90. Esta década se considera popularmente «la última década creativa» y hoy en día parece que la gente está obsesionada con todas esas tendencias del pasado; en su mayoría, copiándolas. Desde tu perspectiva, ¿cómo está la situación en el ámbito de la música electrónica? ¿La escena está igual de obsesionada con los 90 que el resto del mundo?
Entiendo por qué los años 90 se ganaron esa distinción. Probablemente fue la última década en la que surgieron géneros completamente nuevos, mientras que desde entonces las innovaciones musicales han sido más graduales. Sin embargo, aprovechar las tecnologías actuales nos permite reinterpretar esos géneros de formas nuevas y fascinantes, algo que me intriga mucho.
Personalmente, siento que nací un poco tarde. A menudo desearía haber sido productor en los años 90 o a principios de los 2000, explorando nuevos subgéneros simplemente experimentando con distintos sintetizadores. Por desgracia, ese tipo de descubrimiento orgánico parece menos accesible en el panorama musical actual.

Vale, dejemos las tendencias del pasado en el pasado y centrémonos en ti hoy. Permíteme presentarte brevemente: DJ y productor afincado en Berlín, propietario del sello ISARN, residente en RSO y SYNOID… ¿A cuál de estas ocupaciones dedicas más tiempo? ¿Y en qué estás trabajando ahora mismo en lo que respecta a tu música?
Llevar el sello me exige mucho tiempo. Hasta ahora me he encargado de todo en solitario: desde seleccionar artistas y gestionar el papeleo hasta crear las portadas y el contenido para redes sociales, además de tramitar los pedidos. Aunque tengo las habilidades necesarias para realizar estas tareas, a veces puede resultar abrumador. Por suerte, uno de mis artistas me está ayudando ahora con la comunicación y la selección de demos, y pronto contaré con apoyo externo para la gestión del sello. Sin embargo, hasta ahora no he podido contratar a nadie por limitaciones económicas.
Ahora mismo estoy ocupado trabajando en remezclas, temas para varios recopilatorios y terminando mi próximo EP en solitario, además de un EP de 5 o 6 temas con material de mi directo de 2023. También tengo otros cuatro alias musicales que abarcan distintos géneros: dos por diversión y otros dos proyectos más serios.
Aunque la mayoría de la gente me conoce por mi proyecto Parallx, este representa solo una pequeña parte de lo que produzco en el estudio. Tengo previsto presentar uno de estos proyectos secretos a finales de este año, lo que supondrá un hito musical importante para mí, posiblemente el más importante de la última década.
Tengo que admitir que siento muchísima curiosidad por tu sello, ISARN, y por la historia que hay detrás. ¿Cómo y por qué decidiste crear algo por tu cuenta? ¿Cuánto tiempo pasó desde que surgió la idea hasta que se hizo realidad y qué tipo de artistas o géneros quieres publicar?
La historia de ISARN se inspira en la región donde nací: la cuenca del Ruhr, en Alemania Occidental, antaño un importante centro industrial salpicado de minas de carbón y caracterizado hoy por fábricas abandonadas y viviendas obreras en ruinas. Este entorno fue el catalizador para crear una historia en torno a mi sello. Durante la fase de planificación, un amigo me sugirió que establecer un relato de fondo o un universo ficticio podría ayudarme a construir el sello y su identidad. Así nació ISARN, en torno a un mundo industrial distópico o utópico, cuyo nombre deriva de un antiguo término alemán que significa «Eisen», es decir, «hierro» en español.
La decisión de poner en marcha ISARN surgió de mi creciente malestar dentro de R Label Group. Mi último EP en solitario con ellos, RP5, me llevó dos agotadores años de producción y me dejó desanimado y desconectado de mi música. Se hizo evidente que necesitaba un cambio. Así que empecé a plantearme crear mi propio sello, una decisión que resultó transformadora. La planificación de ISARN duró aproximadamente un año y medio y, aunque todavía es un proyecto en desarrollo, ha sido fundamental para ampliar mis horizontes artísticos y recuperar mi conexión con la música.
En lo musical, ISARN solo está limitado por mis gustos personales. Me comprometo a publicar música que me llegue, ya sea un tema brutal de drum and bass o incluso música rock. El próximo disco de ISARN será una fusión de rock y techno industrial; ¡sin duda será un lanzamiento muy interesante!
El eslogan de ISARN, «Future Youth Energizers», llama mucho la atención. En tu opinión, ¿quién merece llevar este título y por qué? ¿Qué modelo de negocio has elegido para tu sello y te sientes —de algún modo— responsable de los artistas que publicas o promocionas?
El eslogan «future youth energizer» resume nuestra misión con concisión: crear música que dé energía a las nuevas generaciones, tanto ahora como en un futuro lejano. En esencia, nuestro objetivo es producir música electrónica atemporal que conecte con el público del futuro y lo inspire a bailar y descubrir la música techno. Todos los artistas que han publicado en nuestro sello encarnan esta filosofía y son auténticos «future youth energizers».
Siento una gran responsabilidad hacia los artistas de mi sello, especialmente hacia los principales. Aunque es imposible apoyar por igual a todos los artistas, sobre todo con la llegada de tantos nuevos talentos en los VA que publicamos, doy prioridad a acompañar a 2-3 artistas a los que asesoro y guío. Intento transmitirles los conocimientos y las perspectivas que he adquirido gracias a mis propias experiencias en la escena techno durante la última década. Igual que Kobosil fue un mentor para mí, quiero serlo también para mis artistas. Es fundamental apoyar y cultivar el talento joven, especialmente cuando se reconoce un potencial importante.
En cuanto a las giras, actualmente actúas sobre todo por lugares cercanos —Alemania, Italia, Francia, España o los Países Bajos—, pero en el pasado también visitaste otras partes increíbles del mundo. ¿Cómo es el ambiente entre los ravers de Latinoamérica, Georgia, Israel o Taiwán? ¿Qué te llevas siempre de tus actuaciones en lugares tan alejados de tu hogar europeo?
Latinoamérica ocupa un lugar especial en mi corazón y es una de las regiones más interesantes en las que actuar. La he visitado 7-8 veces y sigo asombrándome de los logros extraordinarios que se alcanzan en entornos tan inestables desde el punto de vista político y financiero. Los promotores de allí demuestran constantemente un nivel excepcional de profesionalidad y se ocupan minuciosamente de todos los aspectos de los eventos, desde los equipos de sonido hasta la atención a los artistas y la iluminación. A estas fiestas suelen acudir hasta 6000 personas, por eso procuro volver varias veces al año.
Mis experiencias en Taiwán también han sido inolvidables. En mis dos visitas, me maravillaron su cultura y su vida nocturna. Taipéi sigue siendo una de mis ciudades favoritas para viajar. Creo que volveré este año.
Georgia también ha dejado una huella imborrable en mí. Actuar en todos los grandes clubes de Tiflis, incluidos Khidi y Bassiani, ha sido extraordinario. En Bassiani tuve el honor de hacer mi primer cierre propiamente dicho, de casi 10 horas; una experiencia que recordaré para siempre. Además, actuar en Spacehall fue uno de los momentos más destacados para mí.
¡La energía en todos estos países tan alejados de Berlín es increíble! Es distinta porque en la mayoría de ellos la música techno todavía es algo nuevo y la gente la vive con más entusiasmo. En Berlín tenemos una historia muy larga, y la gente está más acostumbrada.
¿Y qué ambiente te llevas al próximo concierto en Varsovia? Theia Crush —jóvenes, pero organizadores y promotores muy cualificados— te ha invitado al club Oczki, en pleno centro de la capital polaca. ¿Qué podemos esperar de ti y con qué artista del cartel te gustaría pinchar a b2b?
¡Tengo muchas ganas de volver a pinchar en Varsovia! Podéis esperar mi mezcla característica de techno de la vieja escuela de los 90 y los 2000, con la posibilidad de incluir algunos temas de power house acelerados que he estado explorando últimamente. Siempre dejo que el ambiente me guíe, así que será emocionante ver adónde nos lleva la noche.
También me entusiasma ver tantas caras conocidas en el cartel. Sept es un artista increíble al que admiro profundamente; de hecho, ya pinchamos a b2b en una de mis últimas actuaciones en Polonia. Además, Mervh y Violent son artistas con mucho talento y personas maravillosas. Mervh ocupa un lugar especial en mi corazón, ya que participó en el primer lanzamiento de ISARN VA y forma parte de la familia de nuestro sello.
¡Muchísimas gracias por la entrevista, Jonas, y por el tiempo dedicado a Underton! ¡Mucha suerte, todo lo mejor y nos vemos en la pista de baile de Oczki o justo debajo de la cabina del DJ!
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